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Los tribunales anulan sanción de dos meses por falta grave. El compañero ya había sido absuelto también penalmente de los hechos que le imputaba "La Fundición".

 

17/04/16

 

Los hechos comienzan con un aviso de unas agresiones. En la actuación uno de los supuestos implicados se resiste a la detención y es preciso reducirle por la fuerza. De hecho algún agente resulta contusionado.

La sorpresa llega días después cuando aparece algún informe, de alguno de los ertzainas del grupo entrante que acudieron a apoyar en la actuación, en las que dejan caer que el luego expedientado pudo excederse durante la detención.

Uno de los agentes incluye en su informe que el expedientado dió un porrazo al detenido cuando ya estaba reducido y una agente dice que durante la detención se bajaron los pantalones del detenido y que exigió al expedientado que se los subiera a lo que este contestó que estaba trasladando al detenido, que no tenía más manos y que lo hiciera ella si podía. El informe más sorprendente y que confirma todas las dudas es el de un tercer ertzaina interviniente que llegó a asegurar que el detenido no se había resistido.

El hecho de que durante la detención se bajaran los pantalones al detenido solo puede probar la resistencia activa del mismo. Por tanto ningún trato degradante puede achacarse a agente alguno y menos a quien se estaba encargando de introducir al detenido al vehiculo policial mientras este se resiste. Resulta del todo chocante que la agente acuse a un compañero por este hecho en lugar de poner más énfasis en ayudar a meter al detenido al vehículo. De todo lo sucedido se sacó la conclusión de que algunos compañeros tuvieron que emplearse mas a fondo para reducir al fornido detenido por la falta de implicación de otros/as.

Finalmente "La Fundición" se entera de la existencia de estos informes, que parecían buscar descargarse de futuras responsabilidades que nunca podían llegar y realiza un atestado al compañero por "trato degradante". Celebrada la vista en un Juzgado Guipuzcoano, se declara el sobreseimiento libre del acusado por no haberse acreditado ninguna de las infracciones de las que se le venía acusando.

A pesar de ello "La Fundición", demostrando creerse por encima de la Justicia y de todo lo que se menea, decide seguir con un expediente disciplinario por "La grave desconsideración con los superiores, compañeros, subordinados o administrados. En especial, las ofensas verbales o físicas" y dar por probados hechos que en el juzgado nunca se probaron o, que de probarse, no constituían infracción alguna. Se da la agravante de que el detenido no interpuso denuncia, ni tan siquiera queja sobre el trato recibido a  pesar de la insistencia de un mando para que lo hiciera. Insistencia que no utilizó para reclamar la asistencia de un Médico Forense o el traslado del detenido a los servicios médicos para descartar maltrato alguno. De hecho, a preguntas del juez el detenido únicamente dijo haber recibido "un golpe en el brazo que no le dolió".

Un episodio oscuro y no solo por la actuación de Asunto Internos, que convirtió en probados hechos que un juez dice que no lo fueron, sino por la mano negra que incitó y consiguió que algún compañero/a se acojonara no sabemos aún muy bien por qué.

El juzgado estima nuestras tesis y para anular la sanción se vuelve a remitir a las declaraciones de varios ciudadanos que se encontraban en el lugar de los hechos, uno  aseguró que esta persona se revolvió, queriendo evitar la detención, que los agentes no se excedieron, lo llevaron al suelo, lo inmovilizaron y se lo llevaron, que no observó que le agredieran con la porra ni de ninguna otra forma, ni durante la detención ni en el posterior traslado. Otro declaró que esta persona, fuerte y de gran envergadura, se resistió a la detención y que los policías solo utilizaron la porra en dos ocasiones antes de conseguir echarle al suelo. Que durante el traslado al coche no hubo golpes ni maltrato.

Resulta cuanto menos chocante que sean los ciudadanos testigos, a menudo los más beligerantes con las actuaciones policiales, quienes declaren que la actuación fue correcta y que sean algunos compañeros (de otro grupo) quienes hayan realizado unos informe que revelan muchas dudas en el contenido y en la motivación, y que dan cierto miedo a la hora de tener que volver a intervenir en actuaciones similares.

El juez no aprecia la existencia de una conducta sancionable y en consecuencia revoca la sanción.

 

Si.P.E., tu mejor defensa; tu única opción.